jueves, 17 de mayo de 2012

QUIJOTESCAS XVII



En resolución, él se enfrascó tanto en su
lectura, que se le pasaban las noches leyendo de claro en claro, y los días de
turbio en turbio; y así del poco dormir y del mucho leer se le seco el celebro,
de manera que vino a perder el juicio ".

-o-o-o-


"Gracias doy al cielo por la merced que
me hace, pues tan presto me pone ocasiones delante donde yo pueda cumplir con
lo que debo a mi profesión, y donde pueda coger el fruto de mis buenos deseos.
Estas voces, sin duda, son de algún menesteroso , o menesterosa , que ha
menester mi favor y ayuda"

-o-o-o-


"Paréceme , Sancho, que no hay refrán que
no sea verdadero, porque todos son sentencias sacadas de la mesa experiencia,
madre de las ciencias todas, especialmente aquel que dice: Donde una puerta se
cierra, otra se abre."

-o-o-o-

"Si gustares de acorrerme, tuyo soy, y si
no, haz lo que te viniere en gusto, que con acabar mi vida habré satisfecho a
tu crueldad y a mi deseo. Tuyo hasta la muerte, EL CABALLERO DE LA TRISTE
FIGURA "
-o-o-o-

"Llamábase Aldonza Lorenzo, y a ésta le
pareció ser bien darle título de señora de sus pensamientos; y buscándole
nombre que no desdijese mucho del suyo, y que tirase y se encaminase al de
princesa y gran señora, vino a llamarla Dulcinea del Toboso..." Página 65, don Quijote le da nombre a
Dulcinea, su ''amada'' .
selección de NOELIA FERNÁNDEZ

miércoles, 16 de mayo de 2012

MORIR DE LIBROS, IX



Uno de los primeros enfermos
se armó caballero andante en
el siglo XVII.
Durante varios años sembró el terror en el centro de Inlandia,
acompañado de un cómplice que respondía a las iniciales de S. P.
Por razones de
seguridad, no puedo revelarte el nombre de ambos, aunque hasta hace poco
circulaban abundantes ejemplares
de sus biografías en el mercado negro,
firmadas por un tal Miguel de Cervantes.
Terrible, ¿verdad? Pues no he hecho
más que empezar. ¿Le suena a usted la Revolución Galiana? Agárrese. Por aquél
entonces, más de la mitad de la población estaba infectada de distintas cepas
de bibliófilis.
Enfermos terminales como Rousseau,
Montesquieu o Voltaire
contribuyeron a difundir las ideas infectadas de los libros.
Las masas,
enfermas por la lectura,
se enfrentaron al Gobierno formando hordas rabiosas
que asaltaban los organismos oficiales. El caos, señor mío, es el propósito
fundamental del pensamiento puro. Y ese constituye el factor mas tóxico de los
libros no homologados. De hecho, ahora sabemos que
la guillotina proviene de
las cuchillas utilizadas para cortar las hojas de papel en la imprentas. ¡El
cuello de cientos de honorables dirigentes fue rebanado como el que recorta el
papel sobrante de un libro!

-o-o-o-



-Antes de proseguir, introdujo una mano en su ropa y
me mostró los dos libros que había conservado a toda costa.
Uno eran los Cuartetos de Omar Jayyam.
El otro, el
teatro completo de un tal William Shakespeare.
Yo, por mi parte, había
conservado
Rebelión en la granja, el
ejemplar que nos sumergió de lleno en la bibliofilia y que, al fin y al cabo,
había cambiado el rumbo de nuestra existencia.
selección de Jorge Rodríguez

martes, 15 de mayo de 2012

MORIR DE LIBROS, VIII



-¿Qué… qué efectos
pueden causar?
Sanz Rebollosa sacó un
tomo de medicina y lo abrió por la letra B.
-Mírelo usted mismo.
Uno de los primeros enfermos se armó caballero andante en el siglo XVII.
Durante varios años sembró el terror en el centro de Inlandia, acompañado de un
cómplice que respondía a las iniciales de S.P. Por razones de seguridad, no
puedo revelarle el nombre de ambos, aunque hasta hace poco circulaban varios
ejemplares de sus biografías en el mercado negro, firmadas por un tal Miguel de
Cervantes. Terrible, ¿verdad?

-o-o-o-



Para la mayoría de las
personas, la palabra sueño equivale a una ilusión que,
de un modo u otro, es
posible. Solo los niños conciben los sueños
como la mezcla de lo posible y lo
imposible. Durante la infancia, soñamos con volar.
Después solo soñamos con
tener un trabajo mejor, una casa en la playa o un perro lanudo. Las adolescentes
sueñan con príncipes azules que les hagan el amor apasionadamente y que al
mismo tiempo sean padres de sus hijos.
Luego se conforman con un marido que no
ronque mucho cuando duerme y que no ponga el earball a todo volumen en la
televisión. Guardan entonces sus fantasías sexuales para desconocidos que
avistan en el metro o para un compañero que las ama ocasionalmente los viernes
a la salida del trabajo, en un hotel discreto a las afueras.
Es la crónica de
lo posible.
La literatura no se conforma con eso.
Quiere explorar todas las
rendijas de lo real.
Y cuanto más improbable sean, más le satisfacen.
selección de Yaiza Flores

lunes, 14 de mayo de 2012

QUIJOTIZANDO EL SIGLO, XVI




MORIR DE LIBROS, VII



Lo cortábamos con unas tijeras, recogiendo el gel sobrante
para futuros cultivos. Después proyectábamos la música bibliocida hacia la
crisálida, lo que evitaba su reproducción incontrolada. Seccionábamos las
hebras protectoras y anotábamos en el catálogo el título, autor, y edición de
la obra. El primero que la abriese tendría preferencia para leerla.
Una tarde, apareció un ejemplar de tapas rosadas. Se
titulaba Justine y Margot, obra anónima. En la portada aparecía una mujer
desnuda, tumbada sobre una especie de diván, observada por hombres vestidos con
trajes muy antiguos.
Creo que a ambos nos acució la misma necesidad de saber lo
que contenía. Recuerdo que yo había sido el primero en acunarlo entre mis
manos. Por lo tanto, me correspondía a mí el turno de lectura. Sin embargo,
ante la mirada suplicante de Laura le cedí la obra en un alarde de
caballerosidad. Ella aprovechó para hojear el tomo. En sus pupilas, un brilo
magnético floreció nada más leer las primeras líneas. Después lo cerró en mis
narices y se marchó con él, dejándome como a un niño al que acaban de robarle
el bocadillo.


-o-o-o-

Por la mañana, de nuevo me encerré en el baño para terminar
mi lectura. Llegué a sus últimas páginas con el sentimineto de haber ampliado
mi lista de amigos entre la prole de Dumas. Sus relatos suscitaron una riada de
visiones que en nada debían envidiar a una experiencia real. Cada personaje se
me antojaba de carne y hueso. El sarcasmo de su estilo no me distanciaba de los
protagonistas. Disfrutaba de sus escasos éxitos, padecía sus muchos
sufrimientos y no me sentía más lejos de ellos que de cualquier pariente
cercano. Había traspasado un punto de no retorno en el que las criaturas de los
libros extendían sus raíces dentro de mis propios recuerdos. Me preguntaba cuál
sería su suerte allá donde la imaginación del autor los hubiese enviado. No
lograba reprimir exclamaciones de desconcierto, enfado o inquietud conforme el
curso de la acción me conducía por diferentes estados de ánimo. Había
recuperado una inociencia que jamás creí haber siquiera poseído.

selección de Estefanía Ferrera

jueves, 10 de mayo de 2012

MORIR DE LIBROS, VI




Quiero que sepan que,
a pesar de
mi estado, soy feliz.
Lamento no poder existir junta a ellas, pero al menos
leerán mi esencia plasmada en este libro que nacerá con mi desaparición. Las
amo como solo pueden amar los personajes de las obras literarias, completa y desesperadamente.
Tengo sueño, mucho sueño, una paz
ancha como el océano se extiende por mi cuerpo. Cada vez me duele menos el
pecho, la carga de mi tumor se ha desvanecido. En mis ojos, las líneas de un
párrafo ganan precisión, dotados de una consistencia terrenal.
Soy letra,
palabra, frase que se hilvana con las demás para formar un párrafo, un
capítulo, una voz que habla en el vacío.
Camino hacia el texto infinito de la
muerte, donde viviré por siempre junto a los seres que me acompañaron en las
páginas de este libro
que tenéis entre las manos.


-o-o-oo-o-


En tiempos de lucha, cada persona
escoge su camino.
Los hay que se pliegan a las fuerzas invasoras disimulando
ser lo que no son,
los hay que incluso cambian de mando o delatan a sus
correligionarios.
Nosotros no íbamos a quemar nada, no dejaríamos de hacer la
vida que nos gustaba hasta que una mano opresora se encargase
de obligarnos a
ello.
No olvidaré nunca los libros que
nos acompañaron durante aquellos días turbulentos. Por un capricho del destino,
todos tenían que ver con la huida de sus protagonistas. Supongo que la
literatura en sí es una vía de escape
a las obsesiones humanas.

selección de Laura Plaza



miércoles, 9 de mayo de 2012

MORIR DE LIBROS, V



-Seis meses
más tarde casi había olvidado mis dos lecturas .Para celebrarlo, invité a mi
mujer a cenar por todo lo alto. Me sentía más humano ,menos monstruoso. Ni un solo pensamiento
profundo ensombreció nuestra conversación sobre la mesa del restaurante de
lujo. Laura apretaba mi mano con un resplandor de felicidad en sus pupilas.
Cuando volvimos a casa nos desvestimos en el garaje,besándonos con una pasión
que creíamos extraviada por los pliegues del tiempo,y ascendimos las escaleras
a trompicones,mezclando risas y lenguas,caricias y miradas de deseo.
-O-O-O-

-Bebimos Mursika añejo
y terminamos haciendo el amor sobre la alfombra del pasillo.La sonrisa de
satisfacción que inundó el rostro de Laura se convirtió en una risa compartida
.Creo que jamás había sido tan feliz. De hecho, susurré dos palabras en sus
oídos que llevaba mucho tiempo sin pronunciar. Ella, en lugar de responder con
la misma fórmula, embozó una mueca extraña con los labios. Tumbado sobre su cuerpo,
aún fundidos en el abrazo final del coito, sentí el temor idiota de no ser
correspondido. Entonces Laura me miró fijamente y tragó saliva.

selección de LORENA BAUDIL