lunes, 31 de marzo de 2014

LITERALIZAMOS IV

La estancia no era muy clara, no podía abrir los ojos y oía a mi madre llorar en silencio. La situación se repitió día tras día durante un par de meses. Casi diariamente entraba un hombre a revisarme y ese día mi madre se pasaba más tiempo del normal llorando. Todos los días me hablaban y me contaban lo que les había pasado pero yo solo oía, no podía hablarles ni preguntarles que les pasaba y porque no estábamos en casa. La situación se fue alargando y yo ya me estaba empezando a cansar de estar allí. Un día mi madre salió a hablar con el señor que venía diariamente y pude oír a una niña, solo nos separaba una pared, ella estaba en su habitación y yo en la mía. Parece ser que ella también me oía, comenzamos a hablar y justo en ese instante entro mi madre, nos callamos pero en ese momento solo teníamos miedo de que las paredes oyesen. Desde ese día perdí la noción del tiempo, hablábamos continuamente y nos contábamos las cosas que nos sucedían, pero una tarde mientras mis padres bajaron a comer comencé a abrir los ojos poco a poco porque la luz me hacía daño y desde ahí dejé de oírla, mis padres subieron corriendo y me abrazaron emocionados. En cuanto me dieron el alta fui a visitar a la chica de la habitación de al lado y cada semana iba a verla.

Lucía Seneros López 3ºB

jueves, 27 de marzo de 2014

LITERALIZAMOS III

Me acaba de pasar la cosa más vergonzosa de mi vida. Como cada sábado venían mis padres a comer a casa y una vez más se me había olvidado por completo. Me desperté, a las doce y media por cierto, saltando de la cama al acordarme que día era hoy. Pero lo peor fue al abrir los ojos y ver que el día anterior me doy bastante pereza limpiar y que tenía la casa que parecía que había habido una guerra. Rápidamente me duché, desayuné y empecé a hacer una limpieza general en tiempo record. Era la una y media y me puse a cocinar, cosa que hice también en poco tiempo. Y justo cuando estoy ya terminando de cocinar me acuerdo de que a parte de mis padres venían unos amigos, en ese momento se me vino todo a bajo. Hice más comida y todo arreglado, o eso pensaba, porque todavía me queda quitar el polvo y eran las dos menos cinco y conociendo a mis padres estarían aquí a en punto ni un minuto más ni uno menos. Cuando estaba ya terminando llamaron al timbre. Fui a abrir y nos sentamos todos en el salón. No sabía porque cada vez que me daba la vuelta todos se reían, pero lo dejé pasar. En uno de los viajes a la cocina mi madre me acompañó y al acercarse a mí me sacó del bolsillo trasero del pantalón algo. Al parecer se me estuvo viendo el plumero todo el tiempo.
 
Marta Moya 3ºB

domingo, 23 de marzo de 2014

LITERALIZAMOS II





Estaba en aquella cueva fría y oscura llamada vampibecedario. Se llamaba así porque era una cueva alfabética que estaba llena de vampiros y cada vampiro correspondía a una letra del abecedario. Todo aquello lo hacía por mi hermano pequeño, llamado Marcos. En fin, yo me llevé al vampiro que correspondía a la letra H que era la letra que Marcos no sabía ni escribir ni leer. Los reuní a los tres en un lugar oculto donde no había nadie y sin que Marcos supiera nada le tapé los ojos y sin que se diera cuenta el vampiro le mordió en el cuello dejando la letra H marcada por un tiempo. El vampiro la introdujo y en aquel sitio se oían gritos y había sangre por todas partes. Cuando todo había acabado Marcos no se acordaba de lo ocurrido y ya se sabía la letra H . Al ver que todo estaba lleno de sangre y que había un vampiro a su lado le preguntó a su hermano y el hermano mayor le dijo solo te puedo decir que la letra con sangre entra.


Sara Castillo Rosillo 3ºD

LITERALIZAMOS I




Cada mañana igual. Me levantaba y ellos no estaban, ya estaban danzando por ahí alegres y sonrientes, como cada día. Lo que más les divertía era saltar y saltar. En el momento que yo les llamaba venían a mí siempre, sin rechistar. Se colocaban en sus camas correspondientes y me ayudaban a caminar por los lugares y a ver las cosas. Cuando algo yo no veía bien y estaba lejos, ellos saltaban de sus camas y se acercaban lentamente y yo y lo visualizaba a la perfección.

                    Cada noche saltaban de sus camas y se perdían en un mundo diferente, ilógico, irreal, pero a la vez era un mundo perfecto en el cual me encantaría estar de verdad, y no solo en sueños. Ellos estaban ahí presentes como si yo estuviera ahí….pero cuando llegaba el amaneces volvían a unirse con mi cuerpo y a dejar el lugar fantástico. Y así empezaba un nuevo día… y ellos seguían saltones y juguetones, lo cual se podría decir que tengo los ojos saltones.


ANA SANZ 3º B

miércoles, 19 de marzo de 2014

ROMANCERO NUEVO MUY NUEVO VIII

Mariposas en el vientre.                                                                                                                    
Que mi amor por ti daría
cuando el tiempo se para y 
cuando la lluvia cese
y pasar la vida juntos 
cuando mis heridas sanen
tu estarás junto ami vera
y que abrazos reciba yo 
cuando di tanto por tu amor
sino yo moriría y 
que no daría por ti y 
que eterno se queda corto
ni tristezas nos separen 
sino enamorada sigo
que alegrías tengo en el alma 
y amarguras dentro de mí 
ya desaparecieron. 
ROCÍO MUÑOZ 3ºB

ROMANCERO NUEVO MUY NUEVO VII

 


Que en las mañanas despiertes

Cuando ya la luz te acierte

Cuando ya tus ojos se abran

Y se ilumbre la mañana

Cuando tu aliento se desprenda

Y contigo yo me pierda

Y pasar asi los días.        

Cuando ya no estes en mÍ,

Si no yo me moriría

Que el sol ni saldría

Ni la luna se iría

Que por ti todo funciona

Y sin ti nada se acciona

Así eres y seras para mí.
  Lucía Seneros López 3ºB

martes, 11 de marzo de 2014

PÍCAROS DE HOY IV

Nunca olvidare el día en el que terminé de perder lo poco que quedaba de mi honestidad, cuando aprovechando el gentío que se formaba en torno a la calle Leganes el día de la cabalgata de Reyes robé todo lo que pude de los bolsos de ancianas y madres para obtener  mi dosis de coca.
Recuerdo las risas en las calles, la música sonando, las carrozas desfilando, los niños saltando de alegría y a las mujeres prestando tanta atención a sus hijos, que olvidaban que había gente como yo. Lo recuerdo tan bien, como lo poco que me importó todo eso, como lo poco que me importó arruinarles la fiesta a esas familias.
Todo iba bien, mi negocio estaba dando sus frutos, pero en el cuarto robo un hombre me vio, y antes de que se me echara encima, pude salir corriendo y perderme entre la gente. Cuando estuve lo suficientemente lejos y a solas, empecé a hurgar en los bolsillos para ver cual había sido mi recaudación. Sonreí satisfecho mientras marcaba el número de mi camello. Tenía lo suficiente.
 
MARINA GONZÁLEZ BEAS, 3ºD.