miércoles, 3 de noviembre de 2010

RECOMENZAMOS XIV


El Paraíso

Hoy en esta isla, había ocurrido un milagro.
Tras un trágico accidente la vida de Clara cambió.
Aquel accidente llevó a Clara hasta aquella isla casi deshabitada, donde conoció
a Víctor, un náufrago que llevaba gran parte de su vida viviendo allí,
en esta isla a la que él llamaba "el paraíso".Víctor como todos los días estaba dando un
paseo por la isla, en la lejanía vió un cuerpo junto a las rocas, se trataba de una mujer
que las olas había arrastrado hasta allí .Víctor miró a aquella mujer con asombro y decidió llevarla
hasta la choza donde él habitaba. La acostó en una especie de cama y ella poco a poco va
recuperando el sentido y le pregunta cómo se llama; el respondió Víctor y ella le dijo que Clara mientras
Víctor le regala una sonrisa. Pasan los días y Clara y Víctor se van conociendo cada vez mejor,
Clara sin darse cuenta se estaba enamorando de Víctor sin saber que él también correspondía a aquel amor,
ellos cada vez se sentían más unidos dispuestos a formar un hogar. Clara estaba muy feliz
porque había encontrado en aquel paraíso todo cuanto soñó. Aquel día Clara estaba sentada
en la orilla del mar recordando los momentos felices que había pasado junto a Víctor, cuando de repente
escuchó ruido de muchas personas que en la lejanía gritaban su nombre. Ella miró
con gran asombro, se trataba de su familia que estaban buscándola.
Clara con mucha felicidad fue corriendo para darle un abrazo a su madre,
estaba tan feliz de tener a Vítor el hombre que amaba y a su familia hasta aquel segundo
su vida era feliz ,hasta el momento que su madre dijo que era hora de marchase de
recuperar la vida que ella tenía antes de sufrir aquel accidente. Ella con tristeza
le dice que no se iría con ellos porque su vida estaba junto a Víctor en aquel paraíso.

Karen Pereira

martes, 2 de noviembre de 2010

RECOMENZAMOS XIII


El enigma de su muerte.

El primer fantasma apareció el día en que murió mi abuela, en el hospital.
Nunca supimos la razón exacta de su aparición, pero yo creo que tenía algún tipo de vínculo con mi abuela, o hasta podría ser ella. Yo me encontraba con mis amigos cuando me comunicaron la noticia de que mi abuela acababa de fallecer. Destrozado y con el apoyo de mis amigos, me dispuse a ir al hospital ya tarde. Una vez allí, mientras subía a la planta donde se encontraba la habitación en la que estuvo mi abuela, me pareció ver un reflejo en una de las habitaciones, en la habitación 23. Decidí no acercarme, pues pensé que era un enfermo y le podría molestar que entrase en su habitación. Así que continué andando. Pero vi que alguien me seguía y que susurraba mi nombre con el objetivo de detenerme. Miraba hacia atrás asustado, y en cuanto vi a una enfermera, para mi sorpresa, el reflejo de aquella persona se desvaneció. Le expliqué lo que me había sucedido pero ella no lo creyó. Seguí sólo mi camino hacia la habitación. Llegué, y en uno de los cajones de la mesilla encontré una carta. La abrí con suspense. En ella ponía: Dirígete a la habitación 23.
Tras pensarlo detenidamente, decidí hacerle caso a la carta. Una vez entré, se cerró la puerta de golpe, empecé a gritar eufóricamente pero sin resultado alguno. Mis esfuerzos por escapar fueron en vano.
Lo único que recuerdo de antes de despertarme en aquella misma camilla del hospital rodeado de amigos y familiares es la silueta de un hombre desenchufando el aparato que mantenía con vida a una paciente del hospital. Entonces comprendí que mi abuela fue asesinada, y que ella, de alguna forma, quería que yo lo supiese.

Cristina Ratero

viernes, 29 de octubre de 2010

RECOMENZAMOS XII


´´ Yo no maté a mi padre, pero a veces me sentía como si hubiera contribuido a ello ´´ desde un día que me marché de casa con dieciocho años. Le dije que ya no era mi padre, que había muerto por mi parte y que no quería saber nada mas de él .Me fui a casa de mis abuelos hasta que encontrara algo para irme de ahí ,un pisito o algo ,y mi familia ,madre y hermano se quedaron con ese hombre que decía que era mi padre. Desde un par de días aquel hombre (mi padre) empezó a enfermar, no quería comer estaba deprimido y con ganas de morirse ,eso decía. A las dos semanas, por la mañana mi madre se levantó porque no trabajaba y se quedaba cuidando de él. Le llevó el desayuno a la cama como siempre y lo llamó un par de veces y no se despertaba, estuvo casi 5 minutos sin respirar ,mi madre preocupada llamó lo más rápido que pudo a una ambulancia .Todo esto pasó a los 5 minutos de llamar yo desde la casa de mis abuelos preguntando qué tal estaban ella y mi hermano. Mi madre no quiso decirme que estaba muy malo mi padre. Mi madre y mi hermano lo mantuvieron en secreto solo lo sabía la familia de mi madre .
La abuela de un amigo mío estaba hospitalizada en el mismo hospital que mi padre, fui a acompañar a mi amigo para que viese a su abuela que la pobre estaba muy mala ,cuando nos fuimos me fijé en una habitación, algo me llamaba la atención de aquella habitación, pasé por el pasillo hasta aproximarme a la puerta y le vi, a aquel hombre que fue mi padre enganchado de máquinas en el cuerpo. Fue sentir mi presencia y darle un infarto ,una máquina avisó a los médicos que algo no funcionaba bien en aquella habitación ,vinieron corriendo a auxiliar a mi padre. Me fui con mi amigo ,me fui por que él ya no era nada mío ,pero a pesar de todo sentía algo y no lo podía ver así de esa forma. Mi amigo notó que algo me pasaba por los rasgos de tristeza que tenía .Me llevó a casa de mis abuelos ,y ellos me notaron que algo me pasaba y me preguntaron que qué me pasaba y yo respondí que nada ,me encerré en la habitación y me quise dormir pero no podía ,cuando cerraba los ojos le veía a el ahí tumbado con más de diez maquinas enganchadas en el cuerpo ,pasé la noche en vela esperando a que llegase la primera hora de visita para ir a verlo .Llegó la hora y me vestí y fui para el hospital para verlo ,llegué y me dijeron que ya había alguien en la habitación me imaginé que era mi madre y la llamé ,estuvimos hablando de todo lo que había pasado y quedamos en que ella se bajaba y yo subía para verlo .Entré en la habitación y el estaba dormido ,notó que yo estaba allí y abrió los ojos y me susurró con voz muy baja que ya no podía más con su vida ,hijo ,y yo le respondí ,¿qué quieres padre?
Mi padre suspiró con una pequeña risa y su corazón se paró y con él mi alma.

Adrián Ballesteros

jueves, 28 de octubre de 2010

RECOMENZAMOS XI


Hoy en esta isla había ocurrido un milagro. Habíamos naufragado en una isla y pensábamos que no iba a haber comida ni agua para poder sobrevivir, pero entonces, al adentrarnos en la selva de la isla, vimos de repente unos grandes árboles donde había cocos y piñas.
Al cabo de caminar mucho, vimos unos grandes lagos, todos gritamos a la vez ¡Estamos salvados! Entonces se acercó alguien por detrás de nosotros, una persona que llevaba muchos años viviendo en esa isla y se la conocía bastante bien, conocía los sitios para poder estar a salvo de todos los animales y llevarnos a un lugar para poder descansar sin peligro de que nos atacara algo o alguien, y nos proporcionó comida, el hombre tan amable nos dio su cabaña que había construido con acero a prueba de animales. A la mañana siguiente fuimos a buscar comida, encontramos cocos y piñas, el señor nos dijo que sabía tanto porque se había criado en esta isla, naufrago de pequeño yo le pregunté:
“¿Y tus padres?” Él dijo que ellos se pudieron salvar, nosotros conmovidos por esa terrible historia le dijimos que le ayudaríamos a volver a su hogar. Él, emocionado, aceptó, y se pusieron en marcha para salir de esa isla, entonces dijeron que iban a hacer una señal de humo para que cuando un helicóptero o algo se acercara por ahí y les recogiera. Al cabo de unas horas oyeron un ruido que se acercaba, entonces encendieron la mecha. El helicóptero la vio y bajó ¡Estaban salvados! Los niños le dijeron al piloto que querían que le llevara a Madrid, cuando llegaron fueron a la casa del señor y cuando tocó la puerta, sus padres les reconocieron, sin pensárselo dos veces le abrazaron, estuvieron 2 minutos muy emocionados. Entonces los niños dijeron que era su hora de irse, ellos también querían ver a sus padres. Cuando llegaron, todo el mundo les recibió con los brazos abiertos era muy emotivo, les hicieron una fiesta de bienvenida se lo pasaron de maravilla. A partir de ese momento nunca se separaron de sus padres y aprendieron lo duro que seria vivir sin ninguna ayuda.

Alejandro López

miércoles, 27 de octubre de 2010

RECOMENZAMOS X


Por donde piso crece la hierba.


¡Es cierto! Siempre he sido nervioso, muy nervioso, terriblemente nervioso. ¿Pero por qué afirman ustedes que estoy loco?.
Mi forma de ser es así y más en esta situación en la que no encuentro a mi hijo, temo por su vida, por eso estoy de esta forma.
Mi hijo se llama Pedro y tiene unos quince años de estatura, es alto.
Me gustaría saber si ustedes me podrían ayudar a encontrarlo, lo perdimos en un bosque el otro día de acampada,
dijo que se fue a dar una vuelta y no regresó, por favor ayúdenos, tenemos miedo de lo que le haya pasado.
Entonces él y sus amigos se pusieron en su busca por el sitio en el que acamparon,
estuvieron en búsqueda suya todo el día, mientras había sol al oscurecer se irían
para recobrar energías para el siguiente día seguir su búsqueda pero a media noche,
se oyó un grito procedente de la montaña donde se había perdido. Enseguida llamaron a todos
en la mitad de la noche. Fueron a ver qué pasaba y cuando llegaron se quedaron alucinados.
No daban crédito a lo que estaban viendo, su hijo estaba en pelea con un gran oso.
El hijo le dio órdenes a su padre de no disparar. Hizo una técnica muy rara al oso y este se
Tranquilizó. El padre le preguntó por lo ocurrido y él dijo que se perdió y que se cayó a un lago que brillaba
y dijo que después de eso la hierba crecía por donde pisaba, los animales le hacían caso y podía hablar con ellos.


Iván Juárez

martes, 26 de octubre de 2010

RECOMENZAMOS IX


¡Es cierto! Siempre he sido nerviosa, muy nerviosa, terriblemente nerviosa. ¿Pero por qué afirman ustedes que estoy loca?
Según la RAE, la palabra loca se atribuye a una persona que ha perdido la razón, o para que lo entendáis, una persona imprudente, disparatada.
Pero para mí no es nada del otro mundo, es más, pienso que sin esas pequeñas locuras que hacemos todos los días, nunca podríamos ser felices.
No hablo de coger una pistola e ir atracar el banco más cercano... Tampoco de cosas como enfadarme y ponerme a dar patadas a todo lo que se cruza en mi camino, sino a dejar de cepillarme los dientes un día antes de ir a dormir... De llegar a casa media hora tarde o ponerme a gritar la canción más alegre que he escuchado nunca en medio de la calle y cuando la gente se me quede mirando pensando exactamente lo que vosotros, poder decir con la cabeza bien alta... ¡Sí, estoy loca! Pero no existe nadie más feliz que yo en el mundo. Me gustan las locuras, qué le voy hacer. Y si por mis diminutas maneras de ser feliz, ustedes piensan que estoy loca ¡sí! Estoy para que me encierren en un manicomio con una camisa de fuerza. Pero os aseguro, que eso no va a impedir que en la comida me eche más ketchup del que debería... Que siga sonriendo y pensando en que las mejores personas, las que para mí significan algo, están locas porque como dicen en la película de Alicia y las maravillas, las mejores personas lo están.

Beatriz Ruiz

lunes, 25 de octubre de 2010

RECOMENZAMOS VIII



El día que me hice shinigami.

El primer fantasma apareció el día en que murió la abuela, en el hospital. El día del entierro vi otro más pero este no era muy normal, llevaba una máscara con forma de calavera. Este otro tenía un cierto resentimiento contra los humanos, se puso a destruir el cementerio, nadie lo veía, yo era el único. Yo me quedé asustado, no sabia qué hacer ante tal masacre. De repente apareció una mujer de pelo castaño, aparentaba tener 23 años, llevaba una katana y estaba mirando fijamente al monstruo. Era raro, ya que nadie lo podía ver. Desenvainó la katana e hizo desaparecer al monstruo, le pregunté a un señor si la conocía pero me contestó que ‘’¿A quién?’’. Cuando me volví para señalarla ella yo se había ido, cuando llegué a mi casa subí a mi dormitorio. Me tumbé en la cama ya que estaba cansado de todo el día. Entonces entró aquella mujer de un salto por la ventana, ella no se percató de una cosa que yo podía verla, le dí una patada en la espalda porque no me hace gracia que entre en mi habitación sin mi permiso. Ella se extrañó de que pudiese verla dado que ella era otro espíritu. Me lo explicó todo, dijo que ella era un shinigami y que fue enviada para proteger este mundo de estos monstruos. Se escuchó un estruendo, venía del piso de abajo era otro monstruo, entonces ella corrió abajo y yo la intenté seguir, pero me inmovilizó con un conjuro, pero aun así bajé, y vi que estaba atacando a la shinigami pero era demasiado fuerte para ella, asi que cayó ensangrentada. Aún vivía pero estaba débil, me dijo que si me atravesaba con su espada me convertiría en un shinigami para ayudar a mi familia. Lo hice, conseguí una espada enorme y me cargué a ese bicho. Al día siguiente continué haciéndolo ya que la tenía que ayudar, Al final se dio la vuelta a el asunto y matar monstruos se me hizo algo normal.

DR. El lobo solitario.