domingo, 11 de diciembre de 2011

POR PRINCIPIOS XLVI


UN INESPERADO FIN

Se había convertido en un
acontecimiento anual. Hoy el destinatario de la flor cumplía ochenta y dos
años. Era un hombre conocido por todo el pueblo y muy respetado.

Tenía un secreto. Hace muchos
años habían matado a su hijo, era algo imperdonable. Justamente ese día le
llegó la noticia del paradero del cadáver de su hijo; lo habían encontrado con
un manto negro y un bastón, y presentaba muchos golpes.

La fiesta continuaba. Había una
gran felicidad entre el pueblo, pero aquel anciano no paraba de darle vueltas
en su cabeza a la muerte de su hijo. Al día siguiente encontraron al anciano
muerto. No entendían qué había pasado.

El anciano había recordado que
hace muchos años él había atropellado a una persona que llevaba un manto negro
y un bastón. Y por eso se culpó de la muerte de su hijo y se suicidó aquel
mismo día que cumplía ochenta y dos años.


JHON ROJAS

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